El día 30 de marzo de 2006 un desperfecto eléctrico (efecto joule) generó el recalentamiento en el cable de un televisor debido a la precaria instalación eléctrica, iniciando el incendio en las plantas superiores. El fuego ardió durante una hora, provocando la caída de un entrepiso de madera que funcionaba como segundo piso.

El incendio se inició en el primer piso, donde estaban las “habitaciones” y donde solían estar los niños. Al iniciarse, quienes estaban cerca de la escalera lograron bajar a la planta baja, pero otros quedaron encerrados entre el fuego y la pared. Luis Fernando, padre de Harry, subió al primer piso con un matafuegos para rescatar a su hijo y a los demás, pero éste no andaba. Lo mismo sucedió cuando quiso probar otro matafuegos. Ninguno de los dos tenía el precinto de seguridad.

Las declaraciones de los trabajadores sostienen que los bomberos tardaron entre 45 minutos y una hora y media en llegar. Dicen además que el camión no tenía agua y que para cuando llegaron el incendio se había apagado solo.

Tras el incendio el Gobierno de la Ciudad sólo les facilitó a los sobrevivientes subsidios de $300 (el salario mínimo en ese momento rondaba los $800). Se hospedaron precariamente en la Asociación Deportiva del Altiplano, y tardaron 52 días en recibir los cuerpos de las víctimas para que fuesen velados.

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